[Del 17 al 19 de Octubre tuvo lugar la Fiesta Nacional de las Letras de Necochea. Estuvieron presentes Pablo De Santis, María Rosa Lojo, Gonzalo Garcés, Jorge Torres Zavaleta y Martín Kasañetz. Terminada la Fiesta, Ecos Diarios me pidió esta nota que copio más abajo y que fue publicada en el matutino local el domingo 21]
La Fiesta
Nacional de las Letras surgió en los años ’60. Es imposible dar una fecha
exacta del inicio de actividades de la Comisión Organizadora, y un listado completo
de sus integrantes porque -incomprensiblemente- se ha perdido gran parte de la
documentación de esa época; sólo queda un puñado de nombres, entre los que se
destaca el de Zilda Balsategui, secundado por otros que fueron cambiando a
medida que pasaba el tiempo.
En enero de
1964 se hizo la primera edición de la Fiesta Nacional de las Letras. Las
actividades duraron una semana, y tanto necochenses como turistas pudieron
disfrutar de la presencia de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Manuel Mujica Lainez, Victoria
Ocampo, Silvina Bullrich, Marta Lynch, etcétera. Una nota del diario Clarín del
20 de enero indica que el día anterior habló Borges sobre literatura
fantástica, que Juan Carlos Castagnino exhibió una serie de obras en la Galería
Central y que hubo una exposición de libros antiguos. En los otros días hubo
coloquios en la playa, una conferencia de Manucho para presentar su novela
Bomarzo, y hasta una exposición de dibujos hechos por escritores. También se
entregó el Premio Fiesta Nacional de las Letras, y según me contó María Esther
Vázquez, lo ganó Estela Canto con una novela cuyos capítulos estaban escritos
para complacer a cada uno de los miembros del jurado.
A partir de
la segunda Fiesta vinieron, entre otros, María Esther de Miguel, Alicia Jurado,
Federico Peltzer, Leda Valladares, Juan García Gayo, Luisa Mercedes Levinson,
Luisa Valenzuela, Oscar Hermes Villordo, María Elena Walsh y José Luis Lanuza.
Los programas de aquella época sorprenden por la actualidad de las actividades:
el juicio al lector, mesas redondas sobre la influencia de los medios de
comunicación en la literatura y en la sociedad, sexo y morbo en la literatura,
la función del periodismo y la crítica literaria...
Como suele suceder casi siempre, por falta de fondos se
dejó de hacer la Fiesta. La Sociedad Argentina de Escritores, a mediados de la
década de 1970, reclamaba que se continuara con la actividad, que había sido el
antecedente directo de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Pero
era imposible. Se hicieron algunas ediciones, con la calidad de antaño pero más
espaciadas en el tiempo. Y, para el cuarto centenario de la publicación del Quijote, el Centro Cultural de Necochea
decidió retomar la Fiesta, costara lo que costara.
Para la primera Fiesta de las Letras que organizamos
desde el Centro Cultural contamos con la ayuda y la buena predisposición de
Leopoldo Brizuela, que puso a nuestra disposición su libreta de direcciones y
nos contactó con escritores de primer nivel, que nos acompañaron durante de la
Fiesta; así, junto con él llegaron Luisa Valenzuela, Martín Kohan y Marcela
Solá. Se sumaron algunos participantes de ediciones anteriores, amigos de
Zilda: Peltzer, García Gayo, Horacio Salas,
Julio Crespo y Rafael Oteriño. También trajimos a María Rosa Lojo, Jorge
Torres Zavaleta, Vicente Battista, Ángela Pradelli, Guillermo Martínez...
Fueron a los colegios, hablaron en la Biblioteca, hicieron juegos literarios.
Realmente fue un grupo excelente, muy divertido, del que guardamos un muy lindo
recuerdo.
Dos años después se pudo organizar una nueva Fiesta. Duró
una semana, y tuvimos el placer de rencontrar a los amigos de siempre:
Brizuela, Kohan, Salas, Torres Zavaleta, y de sumar nuevos escritores.
Entonces, la Fiesta era doble: festejamos los primeros cien años de la
Biblioteca. Pudimos ofrecer un abanico de propuestas a la ciudad, y todo salió
perfecto; pero nadie sabía que, por largos años, iba a ser la última.
Este año,
en marzo, decimos luchar contra viento y marea para hacer una nueva edición de
la Fiesta Nacional de las Letras. Nos vimos obligados a reducirla a tres días,
por falta de presupuesto; pero fueron tres días de intensa actividad. Recibimos
la visita de cinco grandes escritores: María Rosa Lojo, Pablo De Santis,
Gonzalo Garcés, Jorge Torres Zavaleta y Martín Kasañetz, que concentraron la
atención del púbico sin importar las diferencias de edades. Supieron cautivar a
alumnos de colegios primarios y secundarios y hasta jugar con ellos a crear una
historia (no puedo omitir la alegría de los alumnos de tercer grado de la
Escuela Argentino Danesa Alta-Mira, que se resistían a dejar salir de su aula a
Pablo De Santis; ni el cálido recibimiento de los chicos que cursan el
secundario en el Colegio Pío XII y en el Colegio Nacional); generaron un
espacio de aprendizaje; y, por sobre todas las cosas, lograron dejarnos a todos
pensando y emocionados.
Durante
mucho tiempo, las autoridades del Centro Cultural de Necochea soñamos con la
Fiesta de las Letras. Queríamos hacerla otra vez; queríamos producir de nuevo
ese encuentro casi mágico entre autor y lector e incentivar tanto la
creatividad como la pasión por la literatura. Porque es claro que antes de
enseñar a escribir hay que enseñar a leer, y ese es uno de los objetivos de la
Fiesta: despertar el interés de los lectores, abrirles los ojos ante autores
clásicos y modernos. Y creo que lo logramos. Antes de irse, los escritores que
nos acompañaron preguntaron si volveríamos a hacer la Fiesta el año próximo. Se
fueron contentos, prometiendo volver, mientras nosotros los despedíamos y
comentábamos en voz baja cuánto nos gustaría que así fuera.
Recuerdos de la Fiesta de
las Letras:
A lo largo de los años, fui reuniendo una serie de
recuerdos de la Fiesta de las Letras, de algunos escritores que habían
participado desde las primeras ediciones. Transcribo tres, que me parecen sumamente
descriptivos.
Antonio Requeni: “Viví
momentos muy felices de camaradería y fervor literario junto a colegas con
muchos de los cuales intimé a partir de aquellas jornadas. Además, mi libro Manifestación
de bienes, de 1965, fue uno de los ganadores del premio de la Fiesta de las
Letras de Necochea. Asistí varios años a la Fiesta y mi recuerdo es imborrable.
Fue, por otra parte, uno de los acontecimientos literarios más importantes que
se realizaron en el país”
Luisa Valenzuela: “Yo estuve en el ’68. Fue
un grupo memorable, que además de consagrarse a los serios debates se permitió
espacio para el festejo, como corresponde. Manuel Puig imitaba a Berta
Singerman, Ricardo Mosquera Eastman organizó el primer (y espero que no único)
“Juicio al lector”. Estaban, entre otros y otras, Leopoldo Marechal que me
resultó un hombre de gran sentido del humor, la entrañable Sara Gallardo, mi
amiga Alicia Dujovne Ortiz con quien nunca paramos de reír.”
Rafael
Oteriño: “Recuerdo, sin cronología ni circunstancias: la conferencia de Manucho
sobre cómo escribió “Bomarzo”, y el juego de palabras con el que la precedió:
“¿Cómo?, ¿escribí Bomarzo?”; “Como. Escribí Bomarzo”, etcétera; las noches en
la “Taberna griega”, la velada de despedida en casa de Zilda Balsategui; las
mañanas en la playa en las que el poeta Romilio Ribero hacía extrañas danzas
con un pareo; la discusión sobre la naturaleza de la poesía, con Armani y
Alonso, en la que abundamos, hasta el cansancio, de la referencia a Ungaretti…”
Fiesta Nacional de las Letras, 1965.
A ambos lados
del monumento, Alicia Jurado y María Esther de Miguel;
detrás, Victoria Ocampo
(con lentes). La foto me la regaló, hace años, Alicia Jurado.